Vogue: un género de baile transgresor

La comunidad LGBTI tiene muchos íconos que la identifican en todo el mundo, pero particularmente en Estados Unidos, donde surgió el movimiento en pro de sus derechos civiles. Esto también tuvo repercusión en el mundo de la danza, con el vogue, un género de danza contemporánea que es bastante acrobático y que ha representado a gays de todo el mundo, especialmente por su origen.

Se considera que los primeros bailarines de vogue surgieron en los años 1960 y tiene un origen estético. Su nombre, de hecho, podría provenir de la revista Vogue por las poses que las modelos hacían en sus portadas y que los bailarines trataban de imitar.

Del Harlem a Madonna

Aunque también hay divergencias al respecto, se suele considerar que en el barrio del Harlem de Manhattan en Nueva York es donde habría surgido el vogue. Su popularidad se fue consolidando a lo largo de los años, pero su máxima exponente ha sido la reina del pop, Madonna, quien en 1990 sacó una canción llamada Vogue, en cuyo video trató de imitar la estética del baile. Hoy por hoy existen grupos de vogue en todo el mundo, y muchos de ellos hacen labores de activismo.

Los 3 tipos de danza más comunes en el mundo

Académicamente, es posible identificar no decenas, sino cientos de géneros de danza en el mundo. Estos varían en función de los géneros musicales, pero también de la ubicación geográfica de las personas, su origen cultural, entre muchos otros ejemplos. Sin embargo, poder estudiar con detenimiento cada uno de estos géneros, en una realidad que varía entre país y país, sería prácticamente imposible.

Ante eso, muchas universidades han optado por una simplificación que es bastante polémica, porque se plantea como un progreso lineal. En los estudios profesionales universitarios de danza, es común que sea dividido en danza clásica, danza contemporánea y danza tradicional. El origen de todo estaría en la danza clásica, de la que sus componentes habrían evolucionado en la contemproánea y la tradicional habría tomado elementos de ambos.

¿Cuáles son sus diferencias?

En general, se comprende que la danza clásica es el ballet, con sus diferentes escuelas. Los bailarines suelen tener como base una formación en ballet, que les permite luego tomar otros rumbos. Sin embargo, muchos se especializan en danza clásica y terminan siendo bailarines de ballet profesionales, a nivel académico o universitario.

Por su parte, la danza contemporánea es el otro gran género, pero es muy vasto. Generalmente, danza contemporánea puede ser cualquier cosa, aunque se suele relacionar con creaciones más abstractas, sin límite en los movimientos corporales. Finalmente, la danza tradicional suele estar ligada a las tradiciones culturales del país, por lo que tiene su origen tanto en la danza clásica, como en la contemporánea, al ser una mezcla de diferentes géneros.

Baile de salón: cada vez más deportivo

Las fronteras entre danza y deporte muchas veces suelen ser bastante poco difusas. En verdad, los bailarines profesionales requieren un entrenamiento como deportistas de alto rendimiento. Pero la frontera es cada vez menor, pues existen muchas competiciones que le dan al baile un carácter deportivo, como el baile de salón.

Aunque recientemente todas las miradas se las roba el breakdance desde su admisión como deporte en el programa olímpico, el baile de salón tiene una trayectoria mucho mayor y anterior.

¿Por qué competir en baile de salón?

Generalmente, el baile de salón se hace con parejas, por lo que las parejas (comúnmente hombre y mujer, pero no exclusivamente) suelen competir juntas y entre sí. Este tipo de competición exige un entrenamiento arduo y constante, porque además es imperativo agradar a los jurados.

Para quienes practican baile de salón, no queda duda que se requiere de una práctica muy similar a la de un deporte. Además, todo dependerá de la categoría en la que se esté, el género que haya que bailar, la propuesta que la pareja presente, entre muchas otras. Estos elementos lo hacen asemejarse mucho a los deportes que reciben calificación por parte de jurados.

Breakdance: deporte olímpico

Aquellos que empezaron a bailar en las calles de Nueva York a mediados del siglo XX nunca hubieran imaginado que unas siete décadas después, la disciplina que se formó sería un deporte olímpico. Y es que el breakdance es ya un deporte parte del programa olímpico, que se disputará a partir de los Juegos Olímpicos de Verano de París 2024.

Esta decisión fue polémica, por muchas razones. Existen muchos deportes históricamente excluidos, como el béisbol y el sóftbol, además del kárate, que suelen ser excluidos del programa olímpico, mientras incorporan al breakdance. También, muchos sostienen que el breakdance no puede ser un deporte porque es baile.

Éxito juvenil

El propósito del Comité Olímpico Internacional es que los Juegos Olímpicos no queden obsoletos y anticuados, ante lo que incorporaron el surf, el skate, el snowboard en los juegos invernales, y ahora el breakdance. Esta disciplina de baile fue un éxito tras su incorporación al programa olímpico de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires 2018.

Aún existen muchas dudas sobre cómo se calificará el breakdance, quiénes serán los jurados, cómo se compondrán las federaciones, entre muchos otros. Pero quedan pocas dudas que es un deporte que llegó para quedarse.

Proyecto de baile: universidad como espacio común

Muchas personas se rompen la cabeza pensando dónde es posible concretar un proyecto de una presentación de danza. En muchos teatros, los requisitos son tremendamente difíciles. En plazas públicas y anfiteatros, seguramente haya que obtener permisos burocráticos por parte de ayuntamientos y demás instituciones públicas. Así, muchas personas pueden quedarse con un proyecto a presentar sin un lugar que los acoja. Las universidades pueden cambiar eso.

En general, las universidades son espacios amplios de formación, donde se reúnen miles de estudiantes, profesores y miembros del personal administrativo y obrero cada día. Además, todos ellos vienen de diferentes carreras y áreas del conocimiento. Es por eso que la universidad es un espacio muy plural, que permite poder presentar a creadores en movimiento, como puede ser a bailarines y coreógrafos que estén dando sus primeros pasos, o a aquellos que necesiten concretar un proyecto.

Empieza por lo más pequeño

La principal ventaja de presentarse en una universidad, especialmente si es grande, es que seguramente no habrá un único lugar donde poder llevar el proyecto. Al contrario: será posible presentarlo en diferentes auditorios de numerosas escuelas y facultades, con pocos permisos como el de decanato o dirección de la escuela, y seguramente con el apoyo de los centros de estudiantes.

Naturalmente, muchos creadores de danza pueden tener la aspiración de presentar su creación en el aula magna de la universidad, pero comenzar por auditorios y espacios más pequeños, donde haya mucha más receptividad, puede ser tremendamente útil. Asimismo, para que estos actos sean un éxito, es importante poder convocar tanto a los miembros de la comunidad universitaria, como a todos los amantes de la danza en general.

Grupos de danza universitaria: opción amateur

No todos quieren ser unos profesionales en la danza, ni dedicarse a eso a tiempo completo. También, muchas otras personas desean bailar como si fuera una actividad deportiva, pero teniendo el mismo rigor de pertenecer a un grupo y poder proveerle el talento propio de forma constante, con requisitos, obligaciones y presentaciones. Es posible encontrar todo eso en una universidad, pero de forma amateur.

Cada vez es más común que las universidades ofrezcan grados en Danza, dedicados para todos aquellos que quieran que la danza sea su formación profesional. Pero al mismo tiempo, las universidades suelen tener grupos de danza que hacen presentaciones tanto a nivel universitario como extramuros, y cuyo nivel puede ser excelente.

Diferente formación, diferentes objetivos

Esto no es exclusivo de la danza. También sucede, por ejemplo, con el teatro: existen quienes egresan como licenciados en teatro, y quienes solo quieren formar parte de un grupo universitario de teatro para actuar o producir, sin intención profesional. La danza permite ver ambas perspectivas y es por eso que los grupos universitarios de danza son una excelente opción.

¿Cómo apuntarse en un grupo universitario de danza?

Al igual que existen clubes de lectura, debate, teatro o cine, seguramente habrá alguno de danza. Es por eso que lo primero que hay que hacer es averiguar cómo se llama el grupo, dónde están sus instalaciones y de qué manera se puede contactar al equipo para formalizar una postulación, o directamente una inscripción.

Generalmente, los equipos de danza no suelen ser muy estrictos en sus ingresos, pero sí es posible que exijan una prueba por postulación para poder medir el talento del bailarín. Sin embargo, al no ser algo de carácter profesional, es posible que los propios estudiantes e instructores funjan de profesores de danza para mejorar destrezas o adaptar proyectos.

¿Qué hay que disponer al estar en un grupo universitario de danza?

Probablemente, quien perteneza a un grupo universitario de danza debe costear sus trajes y uniformes y, además, debe disponer de tiempo para las presentaciones y prácticas. Si no se asiste a todas las prácticas programadas, difícilmente se podrá concretar una presentación. Aunado a eso, es trascendental poder organizar los horarios de clase junto con los de la danza, teniendo en cuenta que en el grupo habrá estudiantes de diferentes carreras con horarios variados.

¿Por qué dedicarse a estudiar danza en la universidad?

Las universidades no están solo para estudiar ingeniería, arquitectura, medicina o economía. Las artes cada vez más se incorporan a los estudios universitarios, tanto en universidades especializadas como en aquellas nacionales que ofrecen un gran número de carreras. En específico, la danza es una de las artes que más se ha ofertado en diferentes universidades, al igual que el cine y el teatro.

Existen todavía muchas personas escépticas porque sostienen que la danza no puede ceñirse a estudios universitarios, al depender de los talentos de la persona que decide estudiar. Sin embargo, existen muchas universidades con ejemplos exitosos que hacen contradecir esta opinión y por eso son cada vez más las personas que deciden estudiar danza en una universidad. Pero, ¿por qué hacerlo?

No es lo mismo ser bailarín que licenciado en danza

Hay bailarines profesionales que estudian en academias de danza y tienen toda una carrera que los respalda. Pero su formación es muy distinta. Un bailarín profesional, en general, tiene formación especializada de técnico en danza. Estos bailarines saben cómo bailar a la perfección, pueden crear rutinas de baile e, incluso, pueden dar clases. Pero a pesar de esto, no suelen tener mayor profundidad en la composición teórica de la danza, su componente artístico, así como también en la creación de coreografías en función de una teoría.

En todo eso, un licenciado en danza sí puede ser muy competente. Esto se debe a que conoce bien, a lo largo de su formación, los componentes teóricos inherentes a la danza, y a partir de ahí es que desarrolla su práctica.

Especialización, siempre necesaria

Muchos piensan que la danza universitaria se estudia solo para convertirse en formador o instructor de bailarines. Esto no es cierto. De hecho, estudiar danza en una universidad sirve para tener una especialización en un área específica de la danza, al igual que sucede con los bailarines que se instruyen en academias solo practicando.

La universidad permite añadir un componente teórico que facilita enormemente la comprensión de actividades motoras inherentes al baile. Esto, aunque no lo parezca, permite la formación de coreografías con más facilidad, y también da la posibilidad de comprender cuáles son las aptitudes de cada uno de los bailarines y dónde pueden explotarse mejor sus competencias.

Todo esto puede ser parte de una especialización. Generalmente, en las escuelas universitarias de danza hay menciones, en las que los estudiantes pueden especializarse tanto en danza clásica, contemporánea o tradicional, como en baile, coreografía, composición, entre muchas otras.

El balance de la educación universitaria en danza es muy positivo, pues es bastante completa y no se centra exclusivamente en el desarrollo de destrezas prácticas, sino en la comprensión de la danza como un todo.

Danza e implantes mamarios, ¿es posible que se lleven bien?

A primera vista, la respuesta a esta pregunta puede resultar lógica y hasta incuestionable. ¿Cómo es posible danzar profesionalmente o como hobby si es que se tienen implantes redondos? Se piensa que eso no es posible. Pero la verdad es que esto dista bastante de la realidad. La tecnología ha avanzado tanto en términos de implantes mamarios que ya casi no se siente diferencia entre estos y unos senos reales.

Los implantes redondos, tal cual indica su nombre, son circulares, compuestos por una esfera comprimida simétrica; he ahí su nombre. Dicha característica permite que se vean más naturales y compactos, por lo que hacen lucir a la mujer más joven.

Uno de los mayores beneficios de los implantes redondos es que son de consistencia más fluida, lo que permite que se integren de mejor forma al cuerpo y sigan los movimientos de este de forma natural. Esto ayuda enormemente cuando se trata de danzar.

Generalmente, estos implantes están fabricados de gel cohesivo de silicona o de una solución salina. Gracias a esto, adquiere su consistencia más natural, acorde al pecho de la paciente, adaptándose de gran forma.

La respuesta es afirmativa. Su consistencia es tal, que como se mencionó antes, se ajustan de gran manera al cuerpo y siguen el ritmo del este, sin importar la intensidad de la actividad. Es por eso que es posible bailar con ellos, correr y hacer toda clase de actividades deportivas y hasta muy agotadoras.

Claro, si es que el implante redondo para la mamoplastia es demasiado grande, puede que tengan que tomarse algunos resguardos, o preguntarle al médico cirujano si es que recomienda la actividad en dicha situación.

Con toda seguridad, el médico tratante dirá que sí pueden realizarse actividades como el baile. De igual forma, hay que tener cuidado con los movimientos, para no generar esfuerzos demasiado pesados sobre la mama, o evitar caerse sobre los implantes. Es posible que no pase nada, pero siempre es bueno prevenir cualquier contratiempo.

Se recomienda un tamaño pequeño o medio de implante, para que no hay ningún problema con la actividad. Además, siempre es recomendable visitar al médico tratante de vez en cuando para ver si es que no existe ningún problema con el implante. Estas medidas ayudarán a evitar cualquier mal rato si se baila en cualquier instancia.